GESTION De coPARENTALidad y coordinación parental

Luego de una ruptura de pareja, surge la necesidad de reorganizar la familia y surgen nuevas configuraciones para ella, naciendo incluso “nuevas familias”. En este proceso deben redefinirse tareas, funciones y actividades, pero desde la base de reconocer que después de un divorcio, un hijo, una hija, una madre, un padre, una abuela y  abuelo, nunca dejará de serlo.

Contamos con formación española, en el Modelo de Coordinador Parental, que ha mostrado excentes resultados y recuperado a miles de familias en Europa, USA y Canadá.

 

 

 

Se trata de una herramienta para madres y padres, que están en el proceso de reorganización de sus familias después de la decisión de separarse, para que pueda garantizarse que todas las decisiones, planes, funciones, acciones que se sigan, pondrán a los hijos en el primer lugar, y así asegurar el reconocimiento del “bien superior del niño y la niña”.

El equipo de gestión parental está compuesto por un profesional de la Psicología, un profesional del Trabajo Social y un profesional del Derecho de Familia, que trabajan en conjunto con los padres y las madres para ir avanzando en el programa de trabajo definido.

Los miembros de la pareja que inicialmente originó la familia, el ex esposo y la ex esposa, tiene derechos garantizados en la legislación para divorciarse y rehacer sus vidas personales, pero en este proceso ineludiblemente se ven afectados otros miembros fundamentales de esta familia: los hijos e hijas e incluso abuelas y abuelos, quienes sufren en esta colisión de derechos; pues tanto los hijos e hijas, abuelos y abuelas, también tienen derechos que están señalados en la legislación de familia.

Ante este conflicto de necesidades, responsabilidades, deberes y derechos naturalmente surge una “conflictiva”, y hay muchos casos en que recurrir a una “Mediación Familiar” no suficiente o es imposible, incluso, cuando la instancia de mediación familiar fracasa, la familia debe recurrir a buscar una solución por sentencia de un tercero que tomará las decisiones sobre sus propias vidas, recurren a un Tribunal de Familia. La herramienta de Gestión Parental, permite que un equipo de profesionales especializados en la materia, puedan asistir, mediar, orientar y conducir a madre y padre en la toma de decisiones que permitan el “bien superior de los niños y niñas”, gestionando los conflictos de tal manera que se contenga y minimice el maltrato psicológico que sufren los miembros de estas familias.

Un Tribunal de Familia es el peor lugar donde una familia puede recurrir buscando una solución a sus conflictos. Las personas recurren a los tribunales cuando todas las instancias de resolución de conflicto fracasaron. Un Tribunal de Familia no es un lugar para solucionar conflictos, pero se recurre a ellos cuando constituyen  la única y última herramienta vigente que permita garantizar una parte de los derechos que están en conflicto o colisión, entre los intervinientes, lo que se hace mediante una resolución judicial que obligue a las partes a acatar. Por esto es que “nadie sale feliz de un tribunal”.

La Coordinación Parental es una medida de apoyo en el procedimiento judicial realizada por un especialista formado como Coordinador Parental.
Puede ser recomendado por los Equipos de Asesoramiento Técnico en el ámbito de familia y finalmente designado por el propio Tribunal.

Interviene cuando la Mediación no sirve, ya que uno de los principios de la Mediación es la Voluntariedad y en la Alta conflictividad, no se da.

La función principal del Coordinador Parental es asistir a los progenitores, que están anclados en conflictos post-divorcio, a cumplir la sentencia y/o implementar su Plan de Parentalidad; en definitiva, a minimizar el conflicto familiar, protegiendo a los hijos del impacto derivado de su falta de habilidades, escasa motivación para tomar decisiones, por sí mismos, o dificultad de cooperación en los acuerdos adquiridos.

Puede recomendar pautas educativas o necesidades de los hijos y entrevistarse con el pediatra o con el profesor.

¿En qué consiste la Coordinación Parental?

El proceso de Coordinación de Parentalidad realizado por el Coordinador Parental consta de una serie de sesiones estructuradas, recogidas en un contrato firmado por los progenitores, en las que se cuenta con la participación activa y conjunta de ambos, que estará centrada en el mejor interés de sus hijos.

Su intervención es temporal, por lo que cesará en el plazo de tres meses, salvo que el Juez de la ejecución disponga, fundadamente, una prórroga.

Puede mantener contacto con los abogados de las partes.

Al finalizar la intervención emitirá un informe detallado que será tenido en cuenta por el Tribunal.

EL COORDINADOR PARENTAL es nueva herramienta auxiliar del Juez que nace para velar por el verdadero Interés Superior del Menor en las rupturas familiares de Alta Conflictividad.

Detrás de los datos, quedan las víctimas silenciosas: más de 100.000 menores afectados.

Con el objetivo de velar por el cumplimiento de las sentencias y el bienestar de los menores, nace el Coordinador Parental, una figura que interviene a petición del juez y que va más allá de la mediación en divorcios de Alta Conflictividad:

Ayuda a reeducar a los progenitores para que retomen su papel como responsables de lo que ocurre, afectando al menor, en la familia.

Fomenta el aprendizaje basado en las necesidades emocionales y afectivas del niño.

Asiste a los padres e hijos a mejorar la comunicación entre ellos para salir, lo antes posible, del conflicto y con el menor daño para todas las partes afectadas.

Y favorece el establecimiento de metas educativas y expectativas positivas sobre el futuro de los hijos.

Agendar Cita